Silvia Ayuso
La conversación con Juan Rodríguez se corta a ratos. El estudiante colombiano residente en Estados Unidos tiene ante sí todavía una larga ruta y no para de caminar mientras explica por teléfono por qué, el 1 de enero, inició junto a otros tres jóvenes inmigrantes una marcha de más de 2.000 kilómetros desde Miami hasta Washington, el “Camino de los Sueños”, con el objetivo de concienciar a los estadounidenses sobre la necesidad de una reforma migratoria y, en concreto, de detener las deportaciones.
“Este Camino de los Sueños fue creado porque queríamos que todo el mundo en el país tenga la oportunidad de seguir su educación y realizar sus sueños, y también porque queremos que paren las separaciones de las familias” inmigrantes, dijo en entrevista con la agencia dpa.
Su ruta prevé el paso por varios estados con el objetivo de “ir cambiando las mentes de la gente en diferentes comunidades y uniendo al pueblo para que todos podamos reformar nuestro sistema de inmigración”, para lo cual los jóvenes mantienen un blog donde cuentan sus experiencias diarias (http://trailofdreams.net).
Cuando el 20 de enero el presidente estadounidense, Barack Obama, cumplía un año en la Casa Blanca, Juan Rodríguez, de 20 años, el brasileño Felipe Matos, de 23, la ecuatoriana Gaby Pacheco, de 24 y el venezolano Carlos Roa, de 22, habían llegado a la localidad floridana de Orlando, en el marco de una ruta que calculan les hará llegar a la capital norteamericana -y al centro de poder político- el 1 de mayo.
Un lugar muy distinto de donde esperaban encontrarse hace justamente un año, reconoce Rodríguez, quien al igual que millones de hispanos en general y de migrantes en particular celebraban el 20 de enero de 2009 la llegada de Obama a la Casa Blanca con la convicción de que su largamente anhelada demanda, una reforma migratoria “integral”, estaba más cerca que nunca de convertirse en realidad, tal como había prometido el mandatario en su campaña.
Pero la presidencia de Obama se complicó desde un principio con la grave crisis económica y con su principal promesa, la reforma de la salud, convertida en centro de una dura disputa política sin que aún haya concluido con una ley definitiva.
En el camino, aparcada por el momento, quedó la reforma migratoria con la que los grupos proinmigración buscan regular la situación de unos 12 millones de inmigrantes indocumentados que residen en el país.
La Casa Blanca ha asegurado que el proyecto sigue en su lista de prioridades, pero ya a mediados de 2009 reconoció que no saldría adelante en el primer año de mandato. En diciembre, el congresista demócrata Luis Gutiérrez presentó un proyecto en el Congreso y se espera que dos senadores, el demócrata Charles Schumer y el republicano Lindsey Graham hagan lo propio ante la cámara alta en breve, con el objetivo de que el proyecto de ley sea negociado antes de las elecciones de medio término de noviembre de este año que podría cambiar la mayoría demócrata en el Congreso y, por ende, dificultar aún más una reforma migratoria que ha sufrido en el pasado trabas constantes.
Unos retrasos que Juan Rodríguez dice “comprender” pero que le resultan insostenibles.
“Sé que ha habido muchos asuntos muy importantes que se están tratando de resolver en este momento en el Congreso, pero a la misma vez no se puede ignorar que hay millones de personas en este país que viven aterrorizados todos los días, porque por las noches llegan oficiales a los barrios, entran a las casas y se llevan a las madres, a los padres, a nuestros hermanos”, señaló.
“Y todo esto son cosas que pasan en silencio, uno se despierta al próximo día y de pronto ya no están los vecinos”, explicó en un caso que ha vivido en carne propia, con la deportación de varios de los 12 familiares con los que llegó a Miami hace 14 años con la esperanza de lograr una mejor vida en Estados Unidos que en su natal Colombia.
“No podemos vivir en un terror así, tenemos que vivir con seguridad, tenemos que valorar a las familias y a los estudiantes que están tratando de contribuirle a nuestro país y mejorar la calidad de vida en este mundo”, sostuvo.
Rodríguez ya tiene la tranquilidad de contar con el permiso de residencia, al contrario que sus tres compañeros de viaje, que incluso durante su marcha podrían tener problemas con “la migra”, los servicios de inmigración que se han convertido en la peor pesadilla de los indocumentados.
Numerosas organizaciones condenan que, pese a las favorables aseveraciones de la Casa Blanca, el hecho es que en el caso concreto de las deportaciones, su número se ha incrementado desde la llegada de Obama.
Por ello, mientras los cuatro jóvenes latinoamericanos marchan hacia Washington, en su lugar de origen, Miami, otro grupo de personas inició al mismo tiempo que ellos una protesta más drástica aún: un ayuno total -salvo líquidos- hasta que el gobierno estadounidense se comprometa a detener las deportaciones.
“Fast for our families”, o “ayuno por nuestras familias”, se llama la acción de media docena de activistas que también, desde el 1 de enero, se niegan a tomar alimentos en demanda de que Obama detenga las deportaciones y que la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, se reúna con ellos para escuchar sus propuestas.
Wilfredo Mendoza, un soldador de 55 años oriundo de Puerto Rico, es uno de los participantes en esta huelga de hambre que ya dura casi dos semanas pero que asegura piensan continuar hasta lograr sus objetivos, documentando sus batallas también en la red (www.fastforourfamilies.org).
Casado con una peruana que corre el peligro de ser deportada, asegura estar “completamente decepcionado” con el gobierno de Obama que ahora cumple un año y por cuya victoria hizo campaña en Miami y celebró “hasta el otro día a las diez de la mañana” de lo contento que estaba.
“Sé que la reforma migratoria es algo que va a tomar un tiempo, lo comprendo. Pero lo que estamos pidiendo es que el presidente Obama levante un bolígrafo, porque eso no tiene que consultarlo con nadie, él levanta el bolígrafo y firma un decreto donde diga que van a parar la deportación de las familias y con eso yo estoy conforme”, dijo en conversación telefónica con dpa.
“Estamos bien desilusionados con la administración, Obama llegó al poder con apoyo del voto emigrante y realmente nuestra situación se ha puesto peor”, coincidió Jonathan Fried, otro de los participantes en el “ayuno” y miembro de la organización local We Count! (¡Contamos!) que en Florida ayuda a inmigrantes indocumentados.
“Todos estamos esperando una reforma migratoria justa, la verdad es que todos la queremos, pero pase o no pase, la administración puede hacer mucho más por los inmigrantes”, sostuvo este activista cansado de luchar “caso por caso” para evitar la deportación de indocumentados que dejan en muchos casos un esposo, una mujer o incluso hijos con nacionalidad estadounidense en casa.
Y es que las historias, aseguran todos, son demasiado coincidentes.
“Estoy cansado de montarme en un bus y preguntar por un amigo y que me digan, ‘la migra se lo llevó’, una persona trabajadora que lo que hace en este país es luchar. Estoy cansado de ver niños llorando porque su papá no está, ¡estoy cansado de tantas cosas!”, lamentó Mendoza.
“Yo no puedo seguir esperando, viendo que la gente que amo está sufriendo. No puedo decirle a un estudiante que espere tres años más para empezar su carrera en la universidad, no es justo y no vamos a seguir tolerando estos abusos y empezamos el 1 de enero para marcar el año diciendo que no vamos a esperar más, necesitamos la justicia ahora”, proclamó también el “caminante” Juan Rodríguez.
Aunque a un año del cambio de gobierno no se hayan cumplido sus demandas, los activistas dicen no perder las esperanzas.”Apenas lleguemos a Washington, esperamos que Obama salga a saludarnos”, aseguró Rodríguez. “Esperamos que nos reciba y que sea un día para celebrar que pasó una reforma migratoria que respetó los derechos de los trabajadores, que le dio acceso a la educación a todos los estudiantes, que paró las separaciones de las familias y que le dio a todos la oportunidad de llegar a la legalización”.. dpa
INMIGRANTES NO PUEDEN ESPERAR OTRO AÑO A OBAMA




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