Por Ernesto RamírezSAN JOSÉ.- El lujoso autobús marcha veloz hacia Sámara y Playa Carrillo, dos zonas costeras de gran auge turístico de la provincia de Guanacaste, en el norte de Costa Rica. Completa el recorrido, de unos 300 kilómetros, en poco más de tres horas, cuando normalmente supera las cuatro.
En su interior, los pasajeros ocupan menos de una tercera parte de los asientos. “Mire, esto está muy malo, por eso termino el recorrido en menos tiempo, pues casi no tengo que detenerme en el camino. Un día de estos salí de Carrillo sólo en mi ruta hacia San José, la capital”, explica el chofer.
“Como puede ver, son pasajeros locales, casi no están viniendo extranjeros”, añade con un dejo de nostalgia.
La caída del turismo, una de las principales actividades de la economía de Costa Rica, es producto de los efectos de la crisis financiera internacional.
Un 40 por ciento de los dos millones de turistas que visitaban el país cada año provenían de Estados Unidos, donde la crisis financiera ha hecho estragos en los bolsillos de la población.
“Antes mis cabinas pasaban llenas o con bastante ocupación, desde hace varias semanas a veces sólo se ocupa una”, dice con tristeza Doña Carmen, propietaria de un “hotelito” en Carrillo, donde se encuentra una de las playa más bellas de la provincia de Guanacaste.
Las señales de alerta roja asoman desde hace varias semanas en el sector hotelero y los niveles de desempleo tienden a aumentar conforme se adentra la temporada baja.
Para Semana Santa en abril, en plena temporada, la industria turística costarricense apostó por el turismo local. Pero los niveles de ocupación no fueron tan halagadores como en otras temporadas.
Pocos días después de esas vacaciones volvieron las ofertas. Un hotel que cobraba 90 dólares por habitación las había rebajado a 60.
Las promociones son constantes ahora, conforme la época de lluvias comienza a recrudecer.
Dos conocidos hoteles fueron intervenidos por un banco estatal en la zona de San Carlos, en el norte, ante dificultades de pago de sus obligaciones crediticias, según informó un diario local.
El hotel Punta Islita, en Guanacaste, un ícono en responsabilidad empresarial, suspenderá operaciones por dos meses. Sus propietarios dicen que no es por la crisis, pero el año pasado operó con absoluta normalidad.
Los rumores sobre medidas similares en otros hoteles de la región se dejan escuchar entre los pobladores.
Según cifras de asociaciones turísticas y oficiales, en los primeros tres meses del año se produjo una caída promedio de 13 por ciento en la afluencia de turismo externo.
A mediados de mayo, el Banco Central admitió que Costa Rica había entrado en recesión económica al completarse dos semestres consecutivos de contracción en la economía.
Las autoridades financieras no descartan que la economía muestre crecimientos negativos en 2009, afectando entre otras áreas al turismo, construcción y la industria, con una pérdida de unos 24.000 empleos en el sector privado entre octubre y marzo.
La industria turística de Costa Rica genera al país unos 2.000 millones de dólares anuales en divisas desde hace tiempo. Turismo responsable, impulso del turismo rural, combinado con acciones de defensa ambiental y promoción del país en el extranjero, en especial en Estados Unidos, Canadá y Europa, forman parte de las medidas que los responsables del sector impulsan para contrarrestar la baja en la llegada de visitantes como consecuencia de la crisis mundial.
Debido al auge que el turismo alcanzó en las últimas dos décadas en un país con gran riqueza natural y de biodiversidad, a la actividad se la ha comparado con la “gallinita de los huevos de oro”. Pero para el resto del año, y a pesar de pequeños signos de mejoramiento económico, el panorama es incierto para el sector.
El gobierno impulsa un denominado “plan escudo” para enfrentar el “chaparrón” provocado por la crisis. El país no sólo recibe menos visitas desde el extranjero, sino que los turistas reducen sus días de estadía en el país, según lo han admitido los sectores hoteleros y afines.
Un violento terremoto que en enero devastó una zona de gran interés turístico, más la aparición de la nueva gripe, también han conspirado contra la industria.
Los sectores hoteleros “rezan” ahora por una reactivación de la economía de Estados Unidos y de otras partes del mundo, como Europa, para que la “gallinita de los huevos de oro” vuelva a rendir sus añorados dividendos.. dpa




