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SIN DOCUMENTOS Y SIN SALIDA

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El drama de los trabajadores migrantes

El tema migratorio es realmente un drama con miles de historias, pero todas con un mismo argumento: sin papeles y sin salida. Hay desde los que llegaron buscando al amigo o al familiar y no lo encontraron, hasta aquellos que vineron legalmente traidos por empresas que los explotaron y luego abandonaron. Hay de los que llegaron huyendo de la falta de trabajo, de las guerras, de las persecusiones políticas, o quienes se atrevieron venir en busca del amor y otros tras los pasos de la persona amada que se les adelantó y simplemente desaparecieron. Un drama con miles de historias...

Muchos han perdido la esperanza obtener la residencia permanente, pero luego de años dentro de Estados Unidos y aún con la actual crisis económica, resulta poco probable regresar y recuperar el tiempo perdido en sus países de origen. En la mayoría de los casos no tienen recursos ni para el retorno.
Viven literalmente en un callejón sin salida, afianzandose quizá en la idea de una posible amnistía, lo cual es posible, pero por razones políticas e intereses económicos se ha ido frenando una y otra vez hasta alcanzar un punto muerto.
Hace unas semanas funcionarios cercanos a la Casa Blanca manifestaron que podría llegarse a un arreglo que le permita al Congreso celebrar algún tipo de acuerdo bipartidista a fines del 2009 o principios del 2010. Pero quienes conocen el ritmo de la agenda que se maneja en la capital estadounidense, saben que el calendario legislativo está repleto.
“Una cosa es cierta. Ambos partidos tendrán que ceder un poco para poder lograr reformas”, dijo el senador Charles Schumer, un demócrata por Nueva York que preside la Comisión de Justicia del Senado.
La reforma migratoria ha sufrido dos fracasos consecutivos en el Capitolio, uno en el 2006 y otro en el 2007. En la última ocasión, Obama, como senador, y John McCain, su rival en las elecciones presidenciales, votaron a favor de la legalización de los inmigrantes.

Situación denigrante

Aun cuando esta gran nación se construyó sobre los hombros de los inmigrantes, los de hoy son víctimas de una situación creada por grupos de interés, pues la inmigración representa un gran aporte a los ingresos fiscales, y cubre los puestos de trabajo que los nacidos aquí no quieren realizar. Los salarios para los sin documentos son los más bajos, o incluso por debajo del salario mínimo, sin nigún tipo de prestaciones, con poca o ninguna posibilidad de reclamo. Viven generalmente en grandes grupos para poder repartirse los gastos, lo cual reduce la posibilidad de calidad de vid para ellos o sus hijos. Trabajan sin la posibilidad del ahorro para un posible retorno, pues su prioridad es subsistir.
Es una situación de total injusticia la que vivien los casi 12 millones de migrantes sin documentos legales para su permanencia en este país. Y ahora también tienen que ocultarse de la policiía que en muchos estados tiene convenios de colaboración con las autirdades encargadas de hacer cumplir las leyes migratorias.
Y por si esto fuera poco, son acusados de todos los males que suceden en territorio estadounidense, por ejemplo, se les culpa de la actual crisis económica y de la falta de empleo.

Apoyo presidencial

Obama ha reiterado varias veces su apoyo a una reforma migratoria integral, así como al refuerzo de la vigilancia fronteriza, pero recientemente la Casa Blanca pareció indicar que no había suficientes votos en favor de una reforma sin condicionamientos.
Se necesitan por lo menos 60 votos en el Senado y otros 218 en la Cámara Baja para legalizar un instrumento en favor de los sin papeles.
Obama ha sido enfático a la hora de apoyar una reforma, pese a los temores de sus críticos.
“A quienes desean ser ciudadanos, debemos pedirles que paguen una multa e impuestos, aprendan inglés, se pongan en la fila de los que acatan las leyes”, dijo el mandatario a comienzos de mes. Durante la campaña al sillón presidencial, Obama detalló que emprendería la reforma en sus primeros cien días. Sin embargo, los problemas de la economía y las guerras en Afganistán e Iraq evitaron que pudiera cumplir su promesa.
No podemos negar que esto es alho que se debió haber hecho hace mucho tiempo. Aunque en estos momentos pareciera que el ambiente es más favorable para los migrantes, en comparción a la época de Bush, también hay que reconocer que la agenda del presidente y la del congreso pueden postergar una solución al problema migratorio.

Última Amnistía

La última gran amnistía fue aprobada en 1986 y en su momento facilitó la legalización de por lo menos tres millones de inmigrantes. Los detractores de cualquier fórmula que represente un alivio legal para las familias que entraron sin permiso a Estados Unidos recuerdan el impacto de esa ley y el hecho de que no representó un freno para la inmigración ilegal.
“Es una situación muy triste, pues están deportando a muchos latinos y ,sobre todo, a peruanos”, argumentó Massa, quien calcula que hay 80.000 peruanos en Florida, y más de medio millón de peruanos a escala nacional. La gran mayoría se encuentra en un limbo legal.
Mientras tanto, las autoridades del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunciaron que reanudarán la construcción de un muro virtual en la frontera de 3.218 kilómetros con México.
La barrera constará de torres de vigilancia, cámaras, radares, sensores y demás equipos de alta tecnología para disuadir a los que intenten cruzar ilegalmente.
Si antes había terror, ahora hay mucha impaciencia. Para observadores y grupos opuestos a la inmigración en cualquiera de sus formas, la propagación de enfermedades y virus AH1N1 son incluso suficientes argumentos para apretar las tuercas a la legalización.
Lograr una reforma es un problema que todavía raya en la desinformación y el racismo sobre lo que significa la comunidad de inmigrantes.

 

Redacción de La Gaceta

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