Por: Nelson Rivas-Cortez
Generalmente nunca abro un correo desconocido pero el nombre de quien me lo enviaba me sonó y decidí abrirlo. Efectivamente se trataba de la misma persona. Un compañero de estudio en la época tempranera de la vida. Al parecer asistimos a la misma sala por 6 años consecutivos. Del tercero al noveno grado. Suena ha bastante tiempo ¿no es cierto? ¡No es mucho para lo que llevamos vivido!