Hallowen
Por: Nelson Rivas-Cortez
El verano se marchó, y dentro de poco llegará el invierno... pero por el momento el otoño dice presente.
Ha traído con él un viento que sopla de norte a sur y de oeste a este, y en su vaivén va desgranando al árbol de mi casa. Las hojas van cayendo y son arrastradas... las hojas que arrullaron mis sueños mientras placido dormía bajo su sombra en las tardes veraniegas.
Los días son propicios para recordar... como las hojas que se van y la promesa que volverán... muchos recordamos a nuestros amados que ya no están. Que han partido. Que se han dormido en la muerte y en la promesa de que volveremos a vernos y entonces solo tendremos un futuro que recorrer.
En algunos lugares van más allá y mientras los recuerdan celebran el Día de Todos los Santos o de los Difuntos. Unos limpian las tumbas, las pintan y las adornan. Otros hacen su día de campo y van a comer a su sepulcro mientras platican con él. En fin, las costumbres son variadas. Y todo tiene que ver con ritos y creencias que tiene un denominador común: que hay vida después de la muerte.
Por acá se celebra la víspera de ese día y se conoce como Hallowen. Y ha pasado de ser una observancia local a un fenómeno comercial de alcance mundial. Al igual que muchas otras celebraciones religiosas se basan en el paganismo e influye en gran manera en la conducta y los actos de las personas que la practican.
Una de las características son los disfraces -que van desde inocentes angelitos hasta espeluznantes espectros- los cuales disfrutan, no solo los pequeños pero los adultos también.
El pequeño Larousse Ilustrado 2005 define disfraz como: “artificio con que se deforma la apariencia de algo para que no sea reconocido. Simulación con que se disimula u oculta algo.” En otras palabras, al disfrazarnos tenemos la oportunidad de sacar a la luz nuestras verdaderas inclinaciones sin inhibiciones por temor a ser reconocidos.
Esto suena atrayente ya que cuantas cosas no se quisieran decir o hacer pero no se atreven por temor a las consecuencias. Pero es diferente con un disfraz encima ya que nadie los hará responsables de sus actos.
Para hacer más realista la ocasión hay que ir de puerta en puerta con “mascara” agresiva, y con voz amenazante y tenebrosa demandar “trick o treat” o sea “trato o truco”. Trato si se llega a un acuerdo (darles golosinas), o truco como hacerle bromas pesadas (tirar huevos) si no hay arreglo.
Con esto se promueve una actitud dominante donde si algo se quiere hay que exigirlo hasta que se consiga, o de lo contrario que se atengan a las consecuencias. Ambiente propicio para que se den generaciones de “hombres amadores de sí mismos, altivos, desagradecidos, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo...”
¿Cómo podríamos esperar una sociedad mejor cuando se anima a las personas a ocultar sus verdaderos motivos, o sacarlos a la luz cuando andan disfrazados? ¿Ha notado como ha proliferado el ocultarse? ¿Y cuáles son los disfraces más vendidos: los inocentes o los macabros? Díganme ustedes ya que yo no los compro ni los promuevo.
Viene a mi mente el siniestro ser espiritual que se disfrazó de serpiente y provocó un caos a la humanidad que aun no encuentra su camino. Y muchos ni creen esto. ¿Habrá salido libre de responsabilidad?
Y aunque se considera una “festividad inocente” las autoridades advierten que se tenga cuidado con los niños ya que hay personas -que ocultan sus verdaderas intenciones- y son amables con los chiquillos pero podrían ser lobos vestidos de ovejas.
Si, los días otoñales son fantásticos. Personalmente los disfruto. Me gusta ver las piruetas que hacen las hojas empujadas suavemente por el viento. Hacen un salto olímpico desde lo alto y vienen cayendo hasta llegar al suelo. Las calles se vuelven un desorden de muchos colores que danzan y chisporrotean. Las hojas de un árbol que se duerme como lo hacen nuestros seres amados muertos.
El próximo año el árbol despertará y se llenará de vida... como nuestros difuntos que volverán a vivir en la resurrección. Y estaremos allí para abrazarlos y llorar de alegría en un mundo donde la mentira será olvido, y no habrá ningún “trick o treat” que temer, y el originador de esto habrá sido ajusticiado. Entonces esta farsa no subirá al corazón ni será recordada. Jehová lo ha prometido y lo cumplirá..
| | No son candidatos al NOBEL DE MEDICINAPor: Teodoro Martínez Arán
En 1979, médicos del Hospital de San Juan de Dios, en Bogotá, preocupados por el escaso número de incubadoras disponibles y la elevada frecuencia infecciones hospitalarias, idearon un programa de asistencia alternativo a los bebés prematuros. Básicamente consistía en colocar al niño en contacto piel con piel entre los pechos de su madre, alimentarle con leche materna, adelantarle el alta y continuar con este tipo de cuidados en el domicilio. |



Por: Carlos Miguélez Monroy